LO QUE ME QUEDA DE TI


Subieron al taxi por la misma puerta, acordaron que ella haría las veces de turista y él sería su guía en la ciudad.

Acomodó su maleta en la mitad de ambos, mientras avisaba al conductor que ruta seguir. Tan pronto como sintió que algo los separaba, quitó su morral de en medio sin ser percibido, y cauteloso abrió sus piernas para  alcanzar las de ella, que se habían colocado demasiado cerca…

En el deseo de sentirse un poco más, él abrazo con evidencia las piernas de ella. La sujetó con suavidad…

La mujer no moduló palabra y respondió acostando su cabeza en el hombro de quien la tenía ahí…

Él aceptó su contacto haciendo el mismo movimiento…

Quedaron allí, sostenidos en en el peso de sus cuerpos, en el silencio de los pensamientos sin voz…

Ella se acomodó, él la dejó precipitarse, ella lo miró sin excusa, él retiro su pelo de la cara como quien despeja el camino… ella mantuvo su mirada en la plenitud de sus ojos verdes y en un impulso por tenerlo ahí para siempre, resbaló su mano entre su pelo…

Él la besó, al mismo ritmo, sincronizados, sin ponerse de acuerdo,
sus labios resbalaban del mismo lado, sus lenguas se tocaban, sin mirarse más que sentirse, oían el beso…

El acarició su pelo,

y ella sin dejar de tocar su boca,

terminó con un beso corto en el deseo de provocar que volviera a besarla otra vez…